Os voy a contar la última idea genial que han tenido los chicos de Beko (ignoro si alguna otra marca ha sido tan inteligente, no me extrañaría) en sus nuevas neveras para ahorrar energía (o intuyo que, sencillamente, para pasar con nota la certificación energética, porque como veréis de ahorro nada, más bien lo contrario.
Resulta que sus nuevas neveras no te permiten abrir la puerta salvo que pase un espacio de tiempo desde que la has cerrado de, más o menos, 30 segundos mínimo.
O sea, que si quieres ponerte un vaso de agua, toca esperar pacientemente para guardar la botella medio minuto largo. Lo mismo si estás cargando la nevera con varias cosas, si has sacado algo pero se te ha olvidado otra cosa etc... un despropósito.
Evidentemente, al final, el sufrido cliente que ha tenido la desdicha de elegir esa marca (en mi caso por avería inesperada de la anterior nevera, de la misma marca y sin llegar a 10 años, y parece que en mi zona de playa tienen el monopolio, porque no hubo manera de encontrar otra marca de un día para otro) opta por dejar la puerta abierta mientras que acaba toda la serie de maniobras (beber agua, sacar o meter cosas...) con el consiguiente gasto extra al permanecer abierta más tiempo la nevera, más la incomodidad de tener que sujetar o bloquear la puerta abierta.
Ignoro cómo hace el bloqueo, intuyo que creando alguna especie de vacío dentro de la nevera, pero es que además no lo explica en el manual y como es natural, la nevera se lleva unos cuantos meneos por parte del desconcertado usuario hasta que, llamada mediante, los vendedores le informan de tan emocionante funcionalidad.
Resulta que sus nuevas neveras no te permiten abrir la puerta salvo que pase un espacio de tiempo desde que la has cerrado de, más o menos, 30 segundos mínimo.
O sea, que si quieres ponerte un vaso de agua, toca esperar pacientemente para guardar la botella medio minuto largo. Lo mismo si estás cargando la nevera con varias cosas, si has sacado algo pero se te ha olvidado otra cosa etc... un despropósito.
Evidentemente, al final, el sufrido cliente que ha tenido la desdicha de elegir esa marca (en mi caso por avería inesperada de la anterior nevera, de la misma marca y sin llegar a 10 años, y parece que en mi zona de playa tienen el monopolio, porque no hubo manera de encontrar otra marca de un día para otro) opta por dejar la puerta abierta mientras que acaba toda la serie de maniobras (beber agua, sacar o meter cosas...) con el consiguiente gasto extra al permanecer abierta más tiempo la nevera, más la incomodidad de tener que sujetar o bloquear la puerta abierta.
Ignoro cómo hace el bloqueo, intuyo que creando alguna especie de vacío dentro de la nevera, pero es que además no lo explica en el manual y como es natural, la nevera se lleva unos cuantos meneos por parte del desconcertado usuario hasta que, llamada mediante, los vendedores le informan de tan emocionante funcionalidad.
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