La medida tiene, por supuesto, cosas buenas y cosas malas, pero una de las peores es la comunicación que se ha hecho vendiéndola como lo que no es, en lugar de intentar explicarla bien, y, ahora mismo, indicando los precios que se alcanzarían si no la tuviéramos.
Todos los países europeos tienen un mecanismo de fijación de precios similar y los precios que se están alcanzando en Europa no tienen ni comparación con los precios que se están alcanzando en la península ibérica, y buena parte es gracias a esta medida que reduce los beneficios de las eléctricas.
De todas formas yo ya he comentado en otros casos que no estoy muy a favor de todas estas medidas generalizadas que pretenden obtener una cifra baja y una meta de "factura de la luz", a costa de reducción de la recaudación de impuestos (que podrían usarse para paliar los efectos sobre los más afectados) y generación de déficit de tarifa. Sí que estoy a favor de cambiar las reglas del juego para evitar que las empresas (en general, y las energéticas en particular), se lucren más y más mientras más profunda es la crisis.
Si hay una crisis energética no puntual, sino de medio y largo plazo, lo que no podemos es seguir poniendo parches para que parezca que el Titanic no se hunde y que siga la fiesta como si nada. La energía escasea, tiene que estar cara, tiene que ser costoso malgastarla y nuestro problema es que no podemos poner el aire acondicionado a 21º con las puertas abiertas, para que los clientes que vayan por la calle quieran entrar, o en invierno podernos sentar en una terraza al aire libre mientras se quema una bombona de gas para calentar dos mesas. Recordemos que hay otros países en nuestro mismo continente que su problema no es la energía, sino los muertos que ponen al dia.