Si quieren que se les tome en serio cuando hablan de estas cosas, y no se nos venga a la mente la imagen del cuñado con el codo apoyado en la barra del bar, hay que decir cosas que tengan una cierta base.
No todo lo que sale de nuestro bolsillo son impuestos, ni todo va al mismo saco. Los peajes de la electricidad no son impuestos, porque no es recaudación que haga el estado para financiar servicios públicos. El sistema eléctrico tiene una serie de costes de funcionamiento y mantenimiento fijos y variables, además del coste propio de la energía, que se financian con cargo a la factura de electricidad vía los conceptos de "cargos y peajes". No es nada fácil regular y calcular estos costes, y realizar el reparto de los mismos, por la complejidad del sistema. Lo que sí es fácil de entender es que los costes de mantenimiento y desarrollo de las redes y demás tiene gran parte de costes fijos y en un escenario de reducción de la demanda de energía año tras año, el peso de los peajes y cargos tenderá a ir subiendo de forma relativa con respecto al coste de la energía en sí.
El conocido como "impuesto al sol" tampoco era un impuesto. Lo mismo, era un cargo añadido en la factura para atender a los costes de mantenimiento de la red. Desde luego era "feo", pero siendo justos, no dejaba de tener sentido. Al final se eliminó, pero no por ello desapareció la necesidad de seguir financiando el mantenimiento y desarrollo de la red. Ese coste se ha diluido en otros cargos.