Cambiar caldera de gas por pellets ¿Es rentable?

Hace unas semanas el Nergizo Jose Carlos me enviaba una consulta PRO donde se planteaba la rentabilidad del cambio de su caldera de gas natural de hace 15 años por una caldera de pellets. Jose Carlos me comentaba que en su zona “se decía” que el ahorro era del 40% aproximadamente, vamos a ver que hay de cierto en esta afirmación o si es una frase de bar al más puro estilo Fulgencio.

Caldera de pellets Okofen

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Informe del Comité de Expertos para la Transición Energética ¿Subirá el diésel?

A principios de este mes trascendió el informe final de la Comisión de Expertos para la Transición energética –creada por y a instancias del Gobierno- y su resumen ejecutivo. ¿Cuáles son sus conclusiones? ¿qué opina el sector de las renovables al respecto? ¿Nos pondremos a la cabeza en generación renovable? (risas enlatadas de fondo). Lo analizamos.

A muy grandes rasgos los objetivos en el horizonte 2030 pasan, según el documento, por mantener el carbón y la nuclear -mal empezamos-. En el otro lado de la balanza, se establece la necesidad de inyectar 43 GW de energía solar fotovoltaica… en doce añitos, es decir, 3,5 GW anuales.

La sobrecapacidad de este escenario teórico se afrontaría mediante nuevas interconexiones, haciendo de España un país exportador de electricidad. Tengamos en cuenta que a la hora de escribir estas líneas, estamos casi 20 puntos por encima de la media UE28 en cuanto a dependencia energética. –ahí es nada-. También se plantean nuevos impuestos al carbono y a los combustibles.

A priori, los pequeños y grandes consumidores se verían beneficiados con una nueva reforma fiscal, ya que la reducción de la tarifa eléctrica rondaría el 7%… ¿Suena bien, verdad? Pero ojo con la letra pequeña.

A priori, decíamos, porque los peor parados serían todos aquellos usuarios de vehículos diésel, cuyo precio se incrementaría en un alarmante 28.6%. Si estás cantando victoria porque acabas de adquirir un flamante gasolina, cuidado, también experimentaría un incremento, aunque mucho más moderado.

En otra escala, los vuelos domésticos y los buques más contaminantes se verían obligados a pagar “impuestos verdes”. Algo en lo que Bruselas llevaba tiempo presionando a España.

El sector de las renovables por su parte ve algunos agujeros. Se valora positivamente la internalización de los costes externos de las emisiones, es decir, “quien contamina, paga”. Pero el informe peca de poco ambicioso, el grado de penetración de las renovables en el consumo final de energía en el horizonte contemplado es del 29,5%, frente al 35% que se plantea ya en el Parlamento Europeo.

También hay tibieza en otras materias, especialmente en cuanto a la eólica o la necesidad de dar un papel más participativo al consumidor. Demos voz como anticipábamos a los representantes del sector:

El Presidente de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA), incidía en la necesidad de trasladar las primas fruto de instalaciones renovables del pasado a los Presupuestos. “Las renovables poseen costes y beneficios que no debemos disociar, de igual manera que se produce un importante ahorro en el mercado mayorista y se refleja en el sistema, los costes deben también imputarse en el mismo sistema”. Algo a lo que, por cierto, el Ministro Nadal se niega.

La Fundación Renovables es más crítica y tilda al estudio de “deficiente, un quiero y no puedo”, considerando que dejar de lado la demanda y olvidarse del consumidor y de los posibles cambios de comportamiento en éstos, son dos errores de peso en el planteamiento del informe.

FACUA, por su parte, alerta de lo que comentábamos con anterioridad, el juego de trileros que se llevaría a cabo con los impuestos, acabaría afectando a los particulares y a los consumidores más desfavorecidos, ya que el descenso de la factura eléctrica no compensaría el aumento de los carburantes.

Pero el informe presenta más flaquezas, la eficiencia energética en los edificios queda en el aire a pesar de que los expertos inciden en la necesidad de elaborar una nueva estrategia de rehabilitación energética para el 2020-2030, revisando el Código Técnico de la Edificación, suprimiendo el conocido como “impuesto al sol”, etc. España debe –a mi juicio- reorientar el sector de la edificación en gran medida hacia la rehabilitación de edificios si desea dinamizar el sector. ¿Acaso estamos esperando a que la nueva construcción levante el país, a otro “ladrillazo”?

Otro punto negativo reside en la falta atención sobre la generación eléctrica con biomasa. Nuestra nación envía al vertedero un 58% de los residuos sólidos urbanos, si no conocéis un orden de magnitud es difícil concluir, ¿es mucho, poco, en la media? Os dejo un dato que seguramente mucha gente desconoce: países en Europa han conseguido cifras cercanas al 0% gracias a su valorización energética.

Es pronto para saber cuál será la repercusión que este informe tendrá a efectos prácticos sobre la legislación energética de nuestro país. Cabe destacar que entre los 14 expertos de la propia Comisión hubo desacuerdos en su elaboración. El propio enfoque del informe era por otra parte muy limitado, buscando no ya medidas concretas sino un abanico de opciones técnica y económicamente factibles sin mucha concreción. Desde una perspectiva menos economicista, quizás se hubiera optado por un reparto más equitativo en el peso que se otorga a las distintas tecnologías de generación.