Un factor que no se ha nombrado en la comparación entre transporte ferroviario y carretera, aunque sea grandes distancias, es que el ferrocarril requiere unas infraestructura cara y lenta de desarrollar, y además que las previsiones de uso deben ser estables y a largo plazo.
Hacer una vía de tren (velocidad estándar, una sola vía y electrificada) suele ser más económico que hacer una carretera (doble carril y metro de arcén). Además no se depende del petróleo para hacerla (el asfalto se produce a partir del petróleo).
La velocidad de construcción es similar en ambos casos. Y las previsiones de uso deben ser estables y a largo plazo en los dos casos.
Es cierto que además la carretera permite el transporte de pasajeros. La vía férrea también.
Todo depende de si queremos transporte barato y con energías renovables. Por cierto, que un tren eléctrico puede ser una buena forma de estabilizar la red eléctrica.
Para una fábrica de coches, por ejemplo, puede ser útil, pero para un tipo de negocio con demanda más variable y heterogénea no funciona.
Es evidente que el tren, como cualquier otro medio de transporte, cuenta con serias limitaciones. Por eso conviven diferentes sistemas. El tren nunca sustituirá completamente al camión. Lo que estamos tratando es como se desplazará el uso en los puntos en que sus prestaciones se solapan.
Para largas y medias distancias lo más económico es el tren. Requiere poco personal y gasta poca energía. Como ya hemos dicho no es muy capilar, no es muy rápido y no es muy flexible.
Por tanto es inviable poner una estación de tren en el campo de fresas, detrás del supermercado o en un pueblo pequeño.
Para cortas distancias. Actualmente lo más flexible (sale cuando quiere), rápido (va a buena velocidad sin descansos) y capilar (de puerta a puerta) es un camión. Pero requiere mucho personal y mucho combustible.
Actualmente es muy económico, pues los márgenes están muy apretados, el trabajo muy precarizado y la infraestructura necesaria la pagamos los demás (si hay peaje, a pesar de los grandes descuentos, procuran esquivarlo).
Como podéis ver cada tipo de transporte tiene su nicho. Pero los costes principales, energía y salarios, son lo que más condiciona. Según suba el coste de la energía, y hay un pelirrojo empeñado en ello, creo que el barco y el tren irán conquistando más mercado.
Desgraciadamente por Ormuz circulaba buena parte del petróleo "pata negra" para hacer queroseno y diésel.
El queroseno es un gran porcentaje del coste del transporte aéreo (el precio se ha duplicado), no se le pueden bajar impuestos (en España no paga ninguno) y no tiene sustitutos a un precio razonable. Antes del verano no se cubrirá la demanda y habrá restricciones. Por tanto es previsible que habrá que prescindir de muchos vuelos y los que queden serán muy caros (lo siento por Baleares y Canarias).
El segundo cambio será una gran subida de los precios del diésel. Bajar los impuestos no va a ayudar, pues el problema es de suministro. Tendremos escasez y restricciones (racionamiento) sobre el verano.
Esperemos que la guerra se solucione antes de dos meses o habrá sectores que lo van a pasar fatal: Aviación, transporte por carretera, turismo...