Soy el primero que he dicho que las recargas gratuitas son insostenibles, a mí me parece estupendo que se cobre por la energía, para poder mantener el servicio.Me temo que estás en una línea de "wishful thinking" sobre el tema de los cargadores.
Cargadores gratuitos: Eso puede ser una cosa que funcionaba con 4 coches eléctricos mal contados y como demostrador tecnológico y de buenas intenciones. La realidad es que inviable plantear una solución de movilidad general a base de regalarle la energía y subvencionarle la compra del vehículo privado a todo el mundo.
Cargadores de pago: Estás pensando en que los precios de los bienes y servicios tienen que ver con los costes de producción, y no es así. Los precios se fijan en función del cruce entre oferta y demanda. En número gordo se sabe que el público en general está dispuesto a pagar 15 euros / 100 km de media por un coche térmico en combustible (valor de la demanda). A la hora de fijar el precio de la recarga eléctrica de alta velocidad tendré ese precio en cuenta para fijar el coste del kWh, y además, modificándolo lo suficiente para diferenciarlo del precio de recarga eléctrica de velocidad inferior que haya en los alrededores.
Red pública: Si a público te refieres a la titularidad de la red, mantener una red de cargadores y vender la energía a precio de coste (con suerte, porque muchas veces el coste supera esos 15 céntimos/kWh) tiene un coste para las arcas públicas. Estaríamos hablando de nacionalizar a pérdidas un servicio de venta de energía. Y para multiplicar por 5 las ventas de VE (que ya son bajas, de por sí), no basta con ofrecer cargadores por doquier. El precio de los vehículos (frente a los salarios), las dificultades para usarlos en las grandes ciudades (donde vive más gente) en cuanto a atascos, falta de aparcamientos, etc., la pérdida de interés de los jóvenes por el automóvil, etc. son factores que influyen tanto o más que el no tener espacio para recargar.
El objetivo de esas redes públicas de cargadores es promover la movilidad eléctrica, y de ahí que en sus primeros años tuviera sentido que el servicio fuera gratuito. Ahora que ya hay una base importante de coches, y cargadores por todas partes, la gratuidad ya no tiene sentido, pero el punto conflictivo está en toda esa gente que se compraría un coche eléctrico, pero no puede ponerse un punto de recarga en casa. Si eliminas ese factor, dando precios razonables en la red pública, solucionas ese problema.
Y a mí el precio no me parece imposible. Hablamos de una red de carga pública, cuyo objetivo no es ganar dinero sino simplemente cubrir costes de mantenimiento. Creo que por aquí todos tenemos a nuestro alcance, en casa, tarifas de 10 céntimos o menos el kWh, menos todavía en tarifas nocturnas. No creo que a una administración pública le costase conseguir precios similares, que permitirían ofrecer cargas a 12-15 céntimos el kWh y que el servicio fuera sostenible (o al menos algo más, tampoco pasa nada si es deficitario, al fin y al cabo es una especie de subvención).