Más que pérfidos aranceles, en Europa tenemos la manía de que los coches sean mínimamente seguros, y que no contaminen en exceso. A la que cogemos un coche chino baratísimo, lo apañamos para que no sea una trampa mortal, lo arreglamos para que no saque humo negro por el tubo de escape (obviamente esto no aplica a los eléctricos), y le plantamos el 21% de IVA... pues se queda con un precio normal.
Ojo con estas noticias que comentan los precios de coste en la otra punta del mundo, porque traer las cosas aquí cuesta dinero, y mucho.