Dándole una vuelta a esto de los punto de recarga públicos, podríamos decir que hay básicamente dos tipos de infraestructura de recarga pública:
a) Las cargas rápidas, a partir de 50 kW de potencia, y principalmente a partir de 100 kW de potencia, pensadas para cargar las baterías en ruta o en situaciones en las que se dispone de poco tiempo. Su objetivo es que el cliente esté en esos cargadores estacionado durante 25 - 35 minutos, para recargar el 60%-80% de la batería de su vehículo. Suelen tener un precio por kWh bastante elevado, en la mayoría de las ocasiones el coste de recarga equivale al coste de repostaje de un vehículo de combustión, en cuanto a euros/km.
b) Cargas lentas, entre 5 y 11 kW, en pocos casos llegan hasta 22 kW. Pensadas para cargar el vehículo mientras se realiza otra actividad, por ejemplo, dormir, trabajar, estar de compras, etc. Por la naturaleza de la carga, un vehículo permanecerá aparcado en dichos PdR durante muchas horas (mínimo 3 ó 4, pero en algunos casos más de 8 horas), y suelen tener un coste de recarga más bajo que las del apartado anterior, y aunque sigan resultando algo más caras que si puedes cargar en casa, sí que se obtiene un ahorro en coste por km con respecto a coches de combustión.
Ahora analicemos los recursos que necesitan dichos PdR para poder dar servicio:
1) Energía. El más evidente.
2) Infraestructura. Todo lo necesario para hacer que el PdR pueda dar servicio, como es las líneas eléctricas de alimentación, los dispositivos de carga, permisos, proyectos, etc.
3) El espacio. Cada PdR ocupa un espacio mínimo de la plaza del vehículo, más el resto de elementos necesarios (carriles de circulación, espacio para centros de transformación, etc.).
4) Tiempo. El tiempo que está ocupado el espacio mientras se hace uso de los recursos.
Pues bien, con respecto al punto 1, diría que los costes entre las cargas rápidas y las lentas es prácticamente el mismo, al final son kWh iguales para todos. Puede haber ciertas diferencias por la tecnología usada, en cuanto a que una tenga mayores o menores pérdidas, los contratos de suministro sean en baja o media tensión, etc.
Con respecto al punto 2, está claro que los puntos de carga rápida tienen un mayor coste en infraestructuras, puesto que la maquinaria, proyectos y líneas de alimentación son más costosas.
El punto 3 es variable aquí. En muchos casos los PdR rápida están en sitios poco demandados, extrarradios y directamente en lugares de servicio con precios de suelo económicos. Sin embargo hay otros PdR rápida en entornos urbanos que ocupan espacio en estaciones de servicio o parkings cuyo impacto debe ser mayor. La gran mayoría de PdR lenta están en zonas urbanas, cuyo valor del suelo es generalmente más elevado.
El punto 4 para mí es el más valioso. Sobre la infraestructura, sobre la energía y sobre el espacio podemos jugar y buscar opciones más convenientes, pero el tiempo es inexorable. No podemos negociarlo ni podemos modularlo a nuestro antojo.
Por lo antes descrito, parece que las infraestructuras de recarga pública tienen los precios invertidos con respecto a los costes, y así vemos como los PdR rápida, con alto precio por kWh, están prácticamente vacíos durante todo el día, ya sea en entornos urbanos como en extrarradio, salvo alguna ocasión en operación salida, mientras que pretenden cobrar por la energía unos precios prohibitivos, que hacen que solo los usen los que no les queda más remedio (y es lo que empuja a muchos también a pensar que necesitan autonomías exageradas). Con esa baja ocupación, resulta prácticamente imposible que se rentabilicen, justo cuando son los mejores en ese aspecto puesto que cuentan con la ventaja de gastar la menor cantidad de tiempo en realizar su trabajo, optimizando así el uso del espacio también. Por poner un ejemplo, un PdR de 100 kW o más, que pudiera ofrecer un ritmo de recarga medio de 50 kWh a la hora durante 10 horas al día, lograría vender 500 kWh.
Mientras tanto, los PdR lenta suelen estar más ocupados y demandados, gracias a su precio menor. Sin embargo, desperdician bastante de lo más valioso en su funcionamiento: tiempo y espacio. Así, un punto de recarga lenta en ciudad, pensado para cargar a 7 ó 11 kW mientras trabajas o duermes, podrá, como mucho, ofrecer unos 150 kWh en caso de tener una ocupación óptima y durante las 24 horas, mientras que sus ingresos son bajos por el moderado precio ofrecido.
Por lo tanto, estamos en un escenario similar al que tendríamos si el McDonalds ofreciera comida a precios de menú de unos 80 euros por persona (comida pensada para realizarse rápido y con pocos recursos y que el comensal ocupe durante poco tiempo la mesa), mientras que el DiverXO nos ofreciera menús completos por 10 euros (comida que necesita mucho tiempo en mesa y de mucha mano de obra). Simplemente con la "excusa" de que si tienes poco tiempo para comer, deberás pagar la comida más cara.